The Washington Times: “La vulnerabilidad de Chile al terrorismo ha sido demostrada en los últimos días por los incendios”

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The Washington Times: “La vulnerabilidad de Chile al terrorismo ha sido demostrada en los últimos días por los incendios”

Una nota del diario estadounidense hace hincapié en la sucesión de hechos de carácter terrorista que ha sufrido el país, como la bomba a Landerretche.

Bajo el título “Vínculos extremistas socavan la imagen de estabilidad de Chile”, el medio estadounidense The Washington Times presenta una nota en la que habla de la sucesión de actos terroristas en el país, a propósito del mega incendio que afecta a la zona centro sur. En el texto se señala que Chile “durante mucho tiempo fue visto como una isla de estabilidad en la región” pero que ahora “se enfrenta a un creciente problema terrorista, que los críticos dicen que la Presidenta Michelle Bachelet ha sido reacia a enfrentar por temor a dividir a su débil coalición socialista que incluye a comunistas involucrados grupos violentos”.

“La vulnerabilidad de Chile al terrorismo ha sido demostrada en los últimos días por los incendios forestales causados intencionalmente, que han resultado en más de 200 millones de dólares en daños y alrededor de una docena de muertes. Ninguna organización terrorista ha reclamado la responsabilidad, pero algunos investigadores sospechan de los anarquistas y los militantes indígenas que han llevado a cabo extensos incendios criminales en el pasado”, continúa el texto.

En el artículo, al hacer un recuento de los acontecimientos terroristas de los últimos años, como la bomba en el Sub-centro de Escuela Militar en 2015 y la más reciente que recibió el director de Codelco, Óscar Landerretche, se asegura que estos “bombardeos en pequeña escala, los incendios criminales y otros actos de vandalismo en Santiago y otras ciudades, por lo general se consideran insignificantes. Pero son una base insurgente en expansión formada por indios mapuches rebeldes”.

En tanto, el medio se extiende para explicar los distintos vínculos que tiene la comunidad mapuche alrededor del país y en otras fronteras. “Una delegación de la ETA española visitó comunidades mapuches en Chile antes de viajar a Argentina, donde también se reunió con activistas indígenas que se unieron a los llamados para una nación mapuche independiente (…) Los activistas mapuches también mantuvieron amplios contactos con la guerrilla de las FARC, según la ANI. Informes de inteligencia han trazado los viajes a Colombia de 10 militantes acusados de asesinato y otros delitos a través de pasaportes y registros fronterizos obtenidos con la asistencia de Interpol. Información sobre las conexiones internacionales de las FARC extraídas de la computadora capturada de un líder de las FARC, asesinado en 2008, contiene mensajes de correo electrónico entre el comandante de las FARC, Raúl Reyes, y el operativo del Partido Comunista Chileno, Manuel Olate, discutiendo capacitación para militantes Mapuches”, detalla.

Lea aquí la traducción completa del artículo:

IMAGEN DE ESTABILIDAD DE CHILE ES SOCAVADA POR EXTREMISTAS

En un país que durante por mucho tiempo fue visto como una isla de estabilidad en la región, de pronto Chile se enfrenta a un creciente problema terrorista, el cual los críticos repiten que la presidenta Michelle Bachelet ha sido reacia a afrontar por temor a dividir a su débil coalición socialista, que incluye a comunistas involucrados con grupos violentos.
La vulnerabilidad de Chile con el terrorismo ha sido demostrada en los últimos días por incendios forestales causados intencionalmente que han resultado en más de 200 millones de dólares en daños y alrededor de una docena de muertes. Sin embargo, hasta el momento ninguna organización terrorista ha reclamado la responsabilidad, pero algunos investigadores sospechan de los anarquistas y los militantes indigenistas que han llevado a cabo incendios criminales en el pasado y que incluso han amenazado con atacar pueblos enteros.
Investigadores de seguridad han descrito una “red de fortalecimiento” entre los grupos extremistas que conducen actos de violencia en todo el país sudamericano y un movimiento indígena en ciernes ganando terreno en las regiones sureñas de Chile .
Francisco Ljubetic, ex fiscal jefe de La Araucanía y ahora decano de una facultad de derecho, dijo que los diversos grupos “podrían eventualmente integrarse en un movimiento de lucha armada a nivel nacional”, aconsejado y asistido por grupos terroristas extranjeros.
Gonzalo Yuseff, ex jefe de la Agencia Nacional de Inteligencia de Chile (ANI), dijo que una carta bomba que en enero estalló en la casa del Presidente de Codelco fue obra “del mismo grupo de personas que tienen una orientación antisistema y han estado causando daños durante algún tiempo “. Vinculó los últimos ataques al ocurrido en el 2015 en el Metro de Santiago.
Un grupo “eco-terrorista” llamado Individualists Tending Toward the Wild reclamó la responsabilidad por el paquete bomba del mes pasado, que dejó al presidente de Codelco con heridas superficiales en sus brazos, piernas y torso.
Los líderes de algunas comunidades mapuches, a su vez, acusan a la policía de provocar incidentes y de militarizar sus tierras, a menudo trabajando con empresas madereras y agricultores locales que, según estos líderes, pretenden tierras mapuches.
Desde que la democracia fue restaurada a Chile a finales de los años ochenta, el país ha sido ampliamente visto como un modelo exitoso, experimentando un grado de estabilidad política y económica con pocos paralelos en América Latina. Se ha convertido en uno de los socios estadounidenses más confiables de la región, disfrutando de un flujo constante de turismo, inversión y un privilegiado programa de exención de visas para los chilenos que viajan a los Estados Unidos.
Pero una reciente recesión económica causada por la caída de los precios del cobre y el fracaso de Michelle Bachelet en cumplir con las promesas de recortar los costos de la universidad y aplicar otras reformas han contribuido a un aumento del activismo de la extrema izquierda que provoca tensiones entre socialdemócratas y comunistas al interior del gobierno.
ZONAS SIN SALIDA
Los ataques bomba en pequeña escala, los incendios criminales y otros actos de vandalismo en Santiago y otras ciudades, por lo general se consideran insignificantes, pero una base insurgente en expansión formada por rebeldes mapuches en algunas regiones rurales del sur de Chile está creando áreas sin salida para la aplicación de la ley.
Las células armadas asociadas con el Coordinador Arauco Malleco (CAM), encabezado por Héctor Llaitul, un ex militante de la izquierda revolucionaria chilena, han realizado un promedio anual de cerca de 300 ataques en los últimos cinco años, según la asociación empresarial de La Araucanía. Llaitul participó en una lucha guerrillera contra la dictadura militar instalada por el dictador Augusto Pinochet.
Las empresas forestales, los campos, las carreteras, la infraestructura de comunicaciones, el personal encargado de hacer cumplir la ley y hasta las iglesias han sido blanco de atentados incendiarios y otros ataques en una campaña implacable para reclamar al sur de Chile a descendientes de los indígenas originarios. Los Mapuche ahora representan alrededor del 30% de la población local.
Ljubetic dijo que encabezó las investigaciones policiales en las que se encontraron ocultos en la comunidad mapuche de Temucuicui a cabecillas izquierdistas de un asalto de camiones de transporte de dinero bancario en 2010 y otros ataques en Santiago. Algunos fueron identificados como ex miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, al que pertenecía originalmente Héctor Llaitul, según el ex fiscal.
“No puedo responder por todos los que pasan por esta comunidad”, dijo el líder de la comunidad Temucuicui, Víctor Queipul, quien dirige a 57 familias que ocupan poco más de 6.000 acres de tierra apropiada a través de transferencias subvencionadas por el gobierno a grupos activistas mapuche .
“Territorio mapuche en recuperación”, se lee en una señal sobre el camino de tierra en Temucuicui.
Los agentes de policía dijeron que pueden entrar en Temucuicui, y a un número creciente de comunidades indígenas radicalizadas, únicamente en tanques por temor a enfrentarse a disparos.
En una redada la semana pasada, la policía encontró una gran cantidad de armamento, incluyendo rifles automáticos de calibre 7.62 y videos de entrenamiento militar.
“La mayoría de los miembros de nuestra comunidad han sido perseguidos o acusados de algún delito”, dijo Queipul, cuyo hijo ha sido encarcelado por atacar un camión.
ENLACES CON GRUPOS TERRORISTAS
Una delegación del grupo terrorista español ETA visitó comunidades mapuches en Chile antes de viajar a Argentina, donde también se reunió con activistas indígenas que se unieron a las invocaciones para una nación mapuche independiente, según funcionarios chilenos de seguridad que les negaron la reentrada.
Los activistas mapuche también mantuvieron amplios contactos con el grupo guerrillero izquierdista colombiano FARC, según la ANI. Informes de inteligencia han trazado los viajes a Colombia de 10 militantes acusados de crímenes y otros delitos a través de pasaportes y registros fronterizos obtenidos con la asistencia de Interpol.
Información sobre las conexiones internacionales de las FARC extraídas de la computadora capturada de un líder de las FARC asesinado en 2008, incluye mensajes de correo electrónico entre el comandante de las FARC, Raúl Reyes, y un operativo del Partido Comunista Chileno, Manuel Olate, discutiendo capacitación para activistas mapuche y otros grupos de extrema izquierda.
“Entrégueme detalles precisos sobre el tipo de interés que tienen los mapuches en nuestra experiencia”, respondió Reyes a un mensaje de Manuel Olate pidiendo instrucción para “camaradas mapuche que luchan por la devolución de tierras”.
“Tienen ambiciosos planes para liberar parte del sur de Chile “, respondió el comunista al líder de las FARC.
Michelle Bachelet, que fue presidenta de 2006 a 2010 y ganó la presidencia por segunda vez en 2014, nunca reconoció oficialmente la recepción del expediente de 700 páginas con los correos electrónicos incriminatorios que le envió el gobierno de Colombia.
Un abogado que manejó el informe colombiano dijo que la mandataria temía “molestar” a altos funcionarios del Partido Comunista mencionados en los correos electrónicos, entre ellos el diputado Lautaro Carmona, miembro del comité de seguridad del parlamento chileno que se unió al consejo de liderazgo de un grupo que se autodenominó Izquierda Revolucionaria Mapuche.
La administración de Bachelet también se ha resistido a las solicitudes de la policía para implementar medidas antiterroristas que permitan a la policía acceder directamente a los archivos de la ANI, acelerar los procesos, proteger a los testigos y facilitar el uso de informadores encubiertos y tecnología de aviones para mejorar las operaciones de inteligencia en La Araucanía.
En una reciente audiencia en el Senado, los funcionarios del Ministerio del Interior dijeron que esas medidas eran innecesarias porque los niveles de violencia han estado cayendo, de 298 ataques en 2015, a 262 en 2016.
El gobierno también es sensible a las acusaciones sobre los excesos policiales y procesamientos injustos denunciados por las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos. El tribunal de derechos humanos de la OEA dictaminó en 2014 que la violencia cometida para recuperar el territorio mapuche ancestral no podía considerarse terrorismo.
Bajo la creciente presión de la comunidad empresarial y de algunos gremios, el gobierno anunció recientemente el despliegue de unidades policiales adicionales. Pero hay temores de que una represión de la seguridad en el sur podría desencadenar represalias en otras partes de Chile.
El Inter Press Service informó que una comisión presidencial de asesoría presentó a la presidenta Bachelet más de cuatro docenas de propuestas para hacer frente a la violencia en áreas donde viven los mapuche, que representan el 5 por ciento de los 18 millones de chilenos. Entre las recomendaciones figuran: el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas y su representación en el parlamento; creación de un registro nacional de víctimas de violencia; indemnización por los actos de violencia; un plan para ordenar la fallida política de compra de tierras; y una “disculpa pública” de la mandataria en nombre del gobierno por los sufrimientos de los mapuche y otros grupos indígenas, informó la agencia de noticias.
Entre las propuestas de la comisión, creadas en julio, están la creación de un registro nacional de víctimas de violencia y compensación, apoyo al desarrollo económico del pueblo mapuche -el mayor grupo indígena de Chile- y soluciones para devolver territorios a los mapuche.
Sin embargo, la trascendencia de la coordinación entre los grupos rurales y urbanos fue ilustrado de manera dramática, recientemente, cuando uno de los hijos de los Luchsinger Mackay, matrimonio asesinado en un ataque incendiario (donde el hasta hoy único condenado es mapuche), fue agredido por manifestantes izquierdistas en el exterior de La Moneda cuando trató de entregar una carta a la presidenta Bachelet.
(Por Martin Arostegui, enviado a La Araucanía, para The Washington Times).

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